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“Yo pienso que mañana deberíamos prender temprano Caracas, apenas se valla la feria meterse bomba adentro de la comisaría si somo artos podríamos hacerla (sic)”. Este es uno de los mensajes que el 14 de julio de este año Ricardo Echeverría González (29) envió a uno de sus contactos de WhatsApp, con el que habría coordinado una serie de ataques a la Subcomisaría de Peñalolén. Para esa fecha, el joven, apodado como “Simonky”, no era seguido por el OS-7 de Carabineros, ni le habían intervenido sus comunicaciones. Pero faltaba poco.

El “Simonky” fue capturado el 3 de agosto, luego de que fuera detenido en flagrancia por estar lanzando bombas molotov contra la Subcomisaría de Peñalolén. Esta unidad policial se convirtió en el cuartel de Carabineros más atacado durante el último año, cuando en el marco de las protestas las comisarías se convirtieron en uno de los focos de atentados por parte de encapuchados. Esta unidad, en particular, ha recibido 153 ataques, que incluyen desde lanzamientos de piedras hasta disparos con armas de fuego.

Tras ser detenido por el OS-7, por orden del fiscal Oriente Miguel Ángel Orellana, la suerte del “Simonky” y de su grupo, “Los Antiyuta 21”, estaba sellada. Los investigadores intuyeron que este arresto les daría un hilo que, al tirarlo, arrojaría más de una sorpresa, y así fue.

El 4 de agosto, el fiscal Orellana ingresó un escrito al 13º Juzgado de Garantía de Santiago para solicitar la extracción de información desde el teléfono de Echeverría, además de intervenir sus comunicaciones.

Acto seguido, comenzaron a decretarse distintas medidas de intrusión en el círculo de “Los Antiyuta 21”, los que fueron definidos este jueves por la fiscalía y Carabineros como una organización dedicada a agredir al personal policial de Peñalolén.

El OS-7, además de escuchas, seguimientos y georreferenciación de sus hogares, también intervino a este núcleo de la población Lo Hermida con, al menos, dos agentes encubiertos.

Ya para el 10 de septiembre las escuchas comenzaron a dar réditos. La fiscalía ingresó un escrito al tribunal para, ahora, intervenir el teléfono de otros dos sospechosos: “el Locotrón” (20) y el “19” (19). En este documento, el Ministerio Público reveló las conversaciones que “Simonky” tenía con otros contactos, donde se organizaban para, presuntamente, atacar comisarías y atacar a Carabineros.

“Locotrón”, además, es investigado por su presunta responsabilidad en el ataque a un carabinero este domingo.

Los “pinchazos”

“Curo hagan plata pa’ comprar jugo y no nos pillen. Tamo pato allá en Grecia, así que, junten monea”, dice un mensaje de audio que “Locotrón” mandó el 15 de julio a un grupo en que compartía con “Simonky”, quien en otro mensaje critica el poco apoyo que estaban encontrando de otros grupos delictuales.

En la transcripción textual del mensaje que “Simonky” manda a un grupo de WhatsApp, se lee: “Esa wea me tiene chato, hermano. Si tuviéramos el apoyo de los traficantes y los choros todo sería muy distinto en ves (sic) de pelear con los pacos, hay locos que le molesta los que protestan, como si no tuvieran hijos, mamás, abuelos. Este gobierno ql se aprovecha de nosotros wn, yo soy terrible piola pero me encanta pelar con la yuta pero pienso que hay que empezar a actuar más directamente, pero falta apoyo”.

En otras comunicaciones entre el grupo, en el cual hay al menos 15 personas, se coordina la quema de “zorrillos” de Carabineros, el lanzamiento de bombas molotov y coordinaciones para reunirse en Avenida Grecia a encender barricadas. El tribunal autorizó la diligencia y la fiscalía concluyó en su escrito que “los imputados planifican utilizar dichos elementos en contra de personal de Carabineros, incluso dentro de carros policiales ‘con los pacos dentro’, lo que da cuenta de la planificación de delitos graves en contra de la integridad del personal policial, como delitos de homicidio, lesiones, lo que da cuenta del grado de peligrosidad de esta agrupación”.

La investigación fue avanzando hasta que el OS-7 allanó este jueves 13 viviendas en Peñalolén, donde se logró la detención de 10 personas por los delitos de asociación ilícita e infracción a la Ley de Armas. De estos, cuatro tenían antecedentes penales.

El general director de Carabineros, Mario Rozas, señaló que “no son manifestaciones, no fueron expresiones de la comunidad, sino acciones vandálicas y hoy estamos poniendo a los responsables a disposición de la justicia”.

Por su parte, el fiscal regional Oriente, Manuel Guerra, detalló el perfil de los sospechosos, quienes perpetraron al menos 13 ataques a la subcomisaría, entre agosto y octubre. “Es una estructura organizada, había distribución de roles, personas que ejercían diversas funciones”, dijo.

En tanto, el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, sostuvo que “esta es una fase inicial de una investigación que esperamos que determine que acá había una organización que se dedicaba a delitos gravísimos”.

Pero no todos están contentos. “Simonky”, quien está en prisión preventiva desde agosto, fue “funado” este jueves en sus redes sociales, dado que lo apuntaban como “informante” de la policía. El aludido, desde la cárcel, se defendió contestando cada insulto, hasta que en una historia de Instagram publicó: “Nunca sapo, ni menos de la mano con los pacos”.

Un análisis de OS-7, además, advirtió que de los 10 detenidos, hay dos personas que son mayores de 50 años, que “ejercían funciones de liderazgo para los ataques al cuartel”. Durante los próximos meses podría haber más arrestos, dado que las pesquisas continuarán.

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