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En este caso vamos a hacer una lectura exclusivamente simbólica de la existencia, vida y obra de Jesús. Sabemos sobradamente que los canteros medievales utilizaron claves simbólicas para transmitir conocimientos paganos esotéricos cubiertos de un leve barniz cristiano, suficiente para engañar a los inquisidores y guardianes de la ortodoxia. Y el caso es que, en muchas catedrales e iglesias europeas de los siglos XII y XIII, existe esta relación entre la vida de Cristo y el paso del sol por el Zodíaco. La religión cristiana (heredera de la egipcia, la persa y muchas otras) identifica la figura de Cristo con la figura del sol. Ahora bien, aceptando esas viejas tradiciones y asistiendo al recorrido del sol en el solsticio de invierno y tomándolo como el inicio del ciclo anual, una vez haya recorrido 30º dejará un signo para entrar en el siguiente. Serán 30 días, 30 grados, pero alegóricamente se utilizarán como un período de 30 años. Se cuenta que el ministerio de Jesús empezó a los treinta años (Lucas 3-23).

Esta teoría de la relación entre los hechos más importantes de la vida pública de Jesús con el paso del sol por los signos zodiacales la publicó en 1882 por primera vez el estudioso Joseph A. Seiss, en su trabajo titulado Evangelio en las Estrellas. Tal estudio surgió de la continua observación de Seiss en trabajos románicos y góticos, como el conocido Zodíaco de la catedral de Chartres, en Francia. 

l zodiaco de Chartres (Francia), situado alrededor del tímpano y acompañado de seres fabulosos y escenas de la vida cotidiana

La historia de Jesús comienza en Acuario al visitar a Juan el Bautista y siendo bautizado en las aguas del Jordán. El símbolo de Acuario es el del hombre vertiendo agua, el aguador. Tradicionalmente la Iglesia, en el mes de enero, comienza sus oficios leyendo aquellos Evangelios que representan la vida de Jesús cuando visita a Juan. Jesús es una representación o personificación del sol y Juan de Acuario, es decir, del agua. (Mateo 3, 13-17 – Lucas 3, 21-23). 

«El Bautismo de Cristo», de Andrea del Verrochio & Leonardo Da Vinci

Cuando el sol sale de Acuario pasa al signo de Piscis, los dos pescados. Después de que Jesús (el sol) ha visitado a Juan (Acuario), la Biblia dice: «Después de que pasara Juan a prisión, Jesús entró en Galilea…». En los Evangelios no se encuentra explicación alguna sobre este abandono. Jesús se desentiende de Juan y prosigue con su misión. Se desconocen los motivos por los que Juan fue a la cárcel. Tal vez ello tenga sentido si se busca una respuesta alegórico-astronómica. Antes de que el sol en Acuario pase al siguiente signo, éste desciende cada vez más en el horizonte hasta desaparecer al final de su período. Es la oscuridad de las mazmorras.Galilea significa «circuito». La palabra griega original es yah galón-il-ha procedente en origen del hebreo gaw-heces-law. Circuito, elíptica, recorrido cerrado que el sol tarda un año en efectuar. Círculo inscrito en la esfera celestial.

En consecuencia Jesús, personificación del sol, debe continuar recorriendo la elíptica, es decir, Galilea. No cabe duda de que la teoría de Seiss es extraordinariamente atrevida, pero no por ello está exenta de solidez desde el punto de vista simbólico.Curiosamente, mientras nos encontramos en el signo de Piscis, Jesús visita a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores (Marcos 1,16 – Mateo 4,18 – Lucas 6,14 – Juan 6,4). Hay que destacar que en Piscis, la caza es escasa y todavía no ha llegado la época de recogida de cosechas, por lo tanto la mejor subsistencia es la del pescado. Éste fue uno de los símbolos utilizados por el cristianismo. ¿Los hermanos pescadores son los signos de Piscis? ¿Resulta elucubrante la teoría de Seiss, cuando vemos que todo va encajando? Prosigamos.

En el equinoccio vernal del mes de marzo, los días y las noches tienen una misma duración, pero a partir del día 21, la luz gana a la oscuridad. Los días empiezan a ser más largos. La batalla de la luz y el calor contra el frío y la oscuridad se ha ganado y los pecados de la tierra son redimidos. Las cosechas comienzan a crecer y es el momento en el cual los cristianos celebran la Pascua. Es el primer domingo después de la primera Luna llena. Jesús se ha levantado de su sepulcro al mismo tiempo que el sol «renace». Aries, el cordero que quita el pecado del mundo (Juan 1, 29). Existen múltiples representaciones de Jesús como «cordero» de Dios e incluso en numerosas imágenes portando al pacífico animal en brazos o en sus espaldas como el Dionysos griego. En las representaciones más antiguas del cordero (Aries), éste es representado a los pies de la cruz y eso fue así durante años hasta que en el Concilio Ecuménico III de Constantinopla (680 – 681) el pontífice San Ágato I tomó la decisión, entre otras, de sustituir el signo astrológico del cordero (Aries) por la imagen de Jesús en la cruz.

La llamada «Cruz de Baguergue» con el Agnus Dei paleocristiano, el cordero de Dios

El mes de abril que corresponde a Tauro, el sol pasa a través de una forma lechosa y brumosa como si atravesase una especie de lago a través de la noche. Jesús camina sobre las aguas (Marcos 4,35-41 – Mateo 8, 23-27 – Lucas 8, 22-25 – Juan 6, 16-24). Puesto que estamos tratando de las influencias solares en las distintas religiones, bueno será recordar que las más antiguas, no olvidemos el becerro de oro de Israel en tiempos de Moisés, erigieron figuras representando a un toro como símbolo de fortaleza y signo solar; pero más tarde con el cristianismo, con la precesión solar en Aries se pasó a la del cordero y una vez en Piscis, a la del pez. A pesar de que en los Evangelios no son citados toros o leones, el Apocalipsis en su apartado titulado «Adoración Celestial» dice en el capítulo 4, versículo 7 lo que sigue: «el primer viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre, y el cuarto era semejante a un águila volando.» Posteriormente estos cuatro animales se convirtieron en símbolos de los evangelistas: Marcos, Lucas, Mateo y Juan; respectivamente. Cuatro animales, cuatro evangelistas y cuatro estaciones por las que discurrió la vida de Jesús.

Una vez que el sol ha cruzado «las aguas», entra en los dominios de Géminis, los gemelos Cástor y Pólux. Jesús, una vez ha cruzado las aguas, cura a dos endemoniados (Mateo 8, 28-34). En el mes de junio, el sol pasa a través de Cáncer, el cangrejo, animal que «camina al revés» (del 21 de junio al 22 de julio). El solsticio de verano es el día más largo del año, cuando el sol está en su ascensión más alta. Después, con el paso de los días, comienza a perder fuerza y decae. Es el declive en el que los días se hacen cada vez más cortos. El sol, cuando en el mes de julio pasa a través de Leo, el león (del 23 de julio al 22 de agosto) coincide con los días más luminosos del año.

En este punto en la historia de Jesús, San Juan Bautista reaparece y es decapitado. «De entre los muertos», «resucitó de entre los muertos» (Hechos 6,14 – Mateo 14,2). Recordemos cómo Acuario recorre su trayectoria por debajo del horizonte occidental en la puesta de sol y es de enero a febrero cuando viaja hacia Piscis. Después de transcurridos seis meses, Acuario comienza a levantarse por el este y parece como si su cabeza estuviese cortada por el horizonte. Se «levanta» de entre los muertos, muertos que yacen bajo tierra. La decapitación del Bautista es la personificación de la oscuridad, reina absoluta de la noche.

«Salomé con la cabeza del Bautista», de Bernardino Luini

El sol en lo alto proporciona una brillantez y un fulgor inusitados. Es un estallido de vida en tiempo de cosechas. Es el tiempo por todos esperado. Un estallido de renacimiento en tiempo de Leo. Es el momento de la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor (Hechos 9, 2-3 – Mateo 17, 1-13 – Lucas 9, 28-36). El alimento crece fuera del suelo virginal. La Madre Tierra, virgen femenina, diosa celestial y portadora de una envoltura de trigo ha sido representada por numerosas religiones. Nos encontramos en la constelación de Virgo. Aquí comienza la narración de la entrada triunfante del Salvador en la ciudad de Jerusalén. La mejor época del año, en la que la vida se nos presenta en toda su plenitud.

Ahora el sol pasa al signo de Libra. Es el momento de la venta de las cosechas, de intercambio de dinero y de comercialización. Son las balanzas del comercio, las mediciones del peso de la materia y en otro orden de cosas, del peso de las acciones del hombre y los efectos sobre su alma. La justicia también es representada por unas balanzas, el equilibrio de lo justo. Es la etapa en la cual Jesús expulsa a los mercaderes del Templo (Marcos 11, 12-19 – Mateo 21, 12). Estamos incorporándonos a la estación otoñal. Las hojas caen de los árboles y éstos parecen marchitar. Aquí la historia cuenta cómo Jesús maldijo a la higuera para que se secara. Relato aparentemente sin sentido, posee sin embargo una interpretación alegórica. Jesús (el sol) ha penetrado en el declive de su vida y ministerio. Se dirige hacia un tiempo mucho más templado que poco a poco perderá brillantez y calor. Descenderá hasta temperaturas más frías y oscuras, las de su Pasión, hasta que la plena oscuridad acogerá su muerte. Es momento de celebrar la Cena con sus discípulos, los doce apóstoles, referencia a los doce meses del año.

«Expulsión de los mercaderes del Templo», del Greco
«La Última Cena», de Juan de Juanes

Estamos en Escorpio, octubre frío y gris. Los días son mucho más cortos y el sol se levanta a su vez mucho más bajo. El «escorpión pica al sol» y éste va muriéndose lentamente. Empieza la Pasión de Cristo. Judas representa a Escorpio, sus 30 monedas son los 30 días del mes y la Luna en el firmamento parece un pedazo de plata. La narración bíblica narra cómo los remordimientos de Judas debido a su traición le llevan al suicidio, hecho emparentado con la muerte del escorpión con su propio aguijón cuando ve su vida en peligro.

«El Beso de Judas», de Giotto

Jesús es entregado a Herodes. Estamos en el signo de Sagitario, constelación que pasa antes del solsticio de invierno. Sagitario es el hombre montado a caballo, armado con una lanza o un arco y una flecha. El tema es la caza, representada por la lanza o la flecha. Sagitario «perfora» el costado del sol, al igual que el centurión Longinos el costado de Cristo. La historia está terminando.

«Longinos atraviesa el costado de Cristo», de Fra Angelico

Capricornio está encima de la montaña. La cabra con su esfuerzo ha conseguido llegar a lo más alto, a la espera del nacimiento de un nuevo sol prometedor de nuevas cosechas y de nuevos ciclos de alimento y existencia. El 22 de diciembre, solsticio de invierno, cuando todo es oscuridad, tristeza y melancolía, Jesús yace en la cueva después de ser crucificado cuando el sol está en su punto más bajo. Al cabo de 3 días, el 25 del mismo mes y apenas perceptible, el sol «renace». El ciclo del año y de la vida comienza otra vez. Vuelve la esperanza. Empieza un nuevo año. El ciclo de la vida es circular e interminable.

Estas alegorías astrológicas no son exclusivas de los Evangelios. Los mitos solares de otras religiones relacionan al astro rey con sus propios mitos. Mitos que eran transmitidos por tradición oral y más tarde escritos en la historia de los pueblos. A modo de ejemplo, tenemos a uno de tantos autores denominados clásicos como Homero, quien en su famosa Odisea, llena de alegorías y símbolos, nos ofrece en uno de sus pasajes una de las pruebas a superar por el héroe Ulises (el sol) cuando desea regresar a Ítaca al encuentro de su esposa Penélope (Virgo) al tener que atravesar con una flecha una hilera de 12 hachas (los meses del año).El significado original de los mitos astronómicos y su relación con las ideas filosófico-religiosas de los distintos pueblos es una labor compleja y difícil, pues ello obliga a sumergirse en los recovecos de la memoria. Memoria que se conserva en las estrellas y en el recorrido de este sol creador de mitos. Solo es necesario ver cómo en el Nuevo Testamento aparece la Luz y el Sol como indicativos de la divinidad, propiedades que le son atribuidas a Cristo.

Fuente: https://arsoculta.blogspot.com/2016/08/45-visita-jesus-el-zodiaco.html

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