Información de contacto

Chile

Imagina que son las 3:00 a.m de un día jueves -«juernes» para algunos- y llevas más de 2 o 3 horas intentando dormir, pero tienes unos simpáticos vecinos que deciden adelantar el fin de semana.

Cuando somos felices nos encantaría que todos a nuestro alrededor, especialmente nuestros seres queridos, disfrutaran de aquellos exquisitos momentos de extasis que nos mantienen en lo más alto de la montaña del placer mundano. Razón que nos da para suponer -viendo el lado bueno de las cosas- la existencia de esos generosos vecinos que no contentos con la ocasión de su disfrute, extienden el jolgorio a todo el barrio.

El gran detalle es que hay dos factores a tomar en especial consideración: todos tenemos que trabajar al otro día (viernes), y aquella extensión del jolgorio no es tan inclusiva como nos gustaría porque ni siquiera nos invitan.

En ese preciso instante, ves el reloj y comienzas a calcular la cantidad de minutos y horas que vas a lograr dormir si es que los vecinos buena onda se dignan a dejar de gritar y escuchar música a las 3 de la madrugada, siendo que te debes levantar a las 6 o 7 para comenzar el día.

Si tienes suerte, así como te regalan sus alaridos y karaokes de borrachos, te darán el estupendo regalo del silencio nocturno a las 3:30 de la mañana. O quizás será a las 4.

Independiente de aquello, la impotencia de no poder hacer nada al respecto porque eres demasiado cobarde para ir a tocarles la puerta, y la culpa al percatarte de que no tienes agallas para planear una venganza, comienzan a pesar en tu cabeza; a tal punto que comienzas a preguntarte: «¿Llamo o no llamo a los Carabineros?» (O pacos, yuta, etc. Hay motes para todos los gustos).

La opción que te dan las autoridades

En Chile desde el año 2011 existe el Decreto 38 del Ministerio del Medio Ambiente que regula los «ruidos molestos». Esto quiere decir que usted cuenta con amparo de la ley para estos casos problemáticos donde la convivencia entre vecinos se hace un poco pesada.

Pero antes que todo, conozcamos bien que ruidos molestos no se consideran regulados por el decreto antes mencionado:

  • El tránsito vehicular, ferroviario y marítimo.
  • El tránsito aéreo.
  •  La actividad propia del uso de viviendas y edificaciones habitacionales, tales como voces, circulación y reunión de personas, mascotas, electrodomésticos, arreglos, reparaciones domésticas y similares realizadas en este tipo de viviendas.
  • El uso del espacio público, como la circulación vehicular y peatonal, eventos, actos, manifestaciones, propaganda, ferias libres, comercio ambulante, u otros similares.
  • Sistemas de alarma y de emergencia.
  • Voladuras y/o tronaduras.

Una vez que ya se enteró de esto, pregúntese: «¿El maldito ruido que hace mi simpático vecino está dentro de los anteriormente mencionados?». Si se encuentra mencionado, déjeme decirle: Good Game (GG), no hay autoridad a la que le interese su problema (cosa usual en este país en todo caso).

Entonces, ¿Qué regula el Decreto 38? Este sólo considera ruidos que se generen en zonas residenciales, por ejemplo condominios, que no se mencionen en la lista más arriba mencionada. Estos deben superar los 55 decibeles desde las 07:00 hasta las 21:00 horas; o superar los 45 decibeles desde las 21:00 y hasta las 07:00 horas, es decir, en la noche.

¿Y qué voy a saber yo de decibeles y esas cosas?

Para que usted se haga una idea del asunto, los 45 decibeles son algo así como el sonido de una calle con poco tráfico, mientras que 55 decibeles equivalen al ruido que hace un aire acondicionado de ventana, 60 decibeles al de una conversación normal (NORMAL, NO A GRITOS) entre dos personas; 70 decibeles al ruido de una aspiradora; y 100 al de una moto.

Si usted vive en un condominio, la normativa señala que no se deben emitir ruidos que perturben la tranquilidad de los habitantes durante la madrugada.

Si existe el caso, y la situación se ajusta al famoso Decreto 38, cualquier vecino, comité de vecinos o administración del condominio puede realizar una denuncia ante el Juzgado de Policía Local o directamente donde Carabineros.

Pero de nuevo quedamos en las mismas: «¿Debo llamar o no debo llamar a Carabineros?», en el caso de estar viviendo una situación hipotética como la descrita al inicio de esta publicación.

La respuesta es muy simple: si usted quiere, puede hacerlo. No es un deber, pero tiene todo el derecho del mundo de hacerlo, ya que Carabineros también presta sus servicios en caso de disputas o problemas entre vecinos. En el caso de que los planetas se encuentren alineados y usted viva en un barrio pudiente, puede llamar a Carabineros para que estos de verdad lleguen al lugar y procedan a hacer lo que deben según las disposiciones que entrega la ley.

Pero cuidado. Cada Comuna tiene sus propias reglas en esta materia, según sus ordenanzas vigentes.

En el mejor de los casos, efectivamente Carabineros llegará al lugar y enviará a los molestos vecinos al Juzgado de Policía Local para estos ser, en una de esas, multados por la actividad que estén realizando (se sabe que la ley en Chile se respeta sólo si el demandante tiene buenos números en su cuenta del banco, ahí verá usted). Si no, el funcionario que llegó al sitio del suceso simplemente pedirá con mucha amabilidad que por favorcito le bajen a la fiesta.

Sepa usted que si todo sale bien, sus molestos vecinos arriesgan una multa equivalente a una Unidad Tributaria Mensual (UTM) hasta tres, es decir, desde los 46 mil hasta los 140 mil pesos. Si el problema se origina en la Comuna de Santiago, arriesgan una multa de hasta 233 mil pesos. Y si la fuerza lo acompaña, quizás nunca más vuelva a escuchar otras vez a esa misma hora y día la música que escucha su mamita mientras hace el aseo en la mañana (Marco Antonio Solis que te extraña más que nunca, o el Noa Noa de Juanga).

Tal como le mencioné, debe poner ojo a las ordenanzas municipales de su comuna. Quizás usted considere que estas son insuficientes, ya que hay casos en los que la confianza de nuestros vecinos sobrepasa todos los límites, y a veces están semanas completas festejando no se qué. Lo peor de todo, es que para estos casos los funcionarios de Carabineros ya ni se molestan en asistir al lugar. «¿Weno y pa’qué si ni me hacen caso?» deben decirse ellos en sus cabecitas, siendo que trabajan para nosotros ya que a partir de los impuestos que pagamos ellos gozan de sueldo y plata de sobra para fraudes y chanchullos varios que todos conocemos. Pero no desespere: la Municipalidad también tiene la facultad de sancionar a aquellos vecinos que a todas luces se pasaron de la raya. Pero para eso vas a tener que presionar a las autoridades de tu comuna.

Si ya nada funciona, quizás sea un buen momento para postularte a Alcaldesa y lanzar una extraordinaria ordenanza municipal que envíe al Gulag a los ruidosos.

O simplemente tocas la puerta de tus vecinos y conversas con ellos civilizadamente (o al menos lo intentas).

Pero bueno: en Chile nada funciona bien, a los chilenos nos encanta hacer todo a medias y preferimos armar pelambre y cahuinear antes de decir las cosas a la cara. Por lo tanto, ¿Qué opciones te quedan? Usted verá. Pero recuerde: si no tiene la fuerza suficiente para ejercer su poder sobre otro individuo, será difícil que usted salga de la zona de confort del «Chilean way».



Facebook | Twitter | Instagram | Patreon | Flow


Share:

author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *